#FALLAS/ JULIO NORTE, PUERTA GRANDE SOBRE LA BOCINA

¿16 de marzo, Fallas, y ‘sólo’ una novillada? Algo se hace mal y algo va peor, por fuera y por dentro. Solo una novillada y, precisamente, como la sufrida explica que entre otras cosas hay una dejadez enorme y mayor falta de interés por renovar y revertir la situación. Imagina que en Sevilla en la semana de feria te cuelan una novillada. No hace tanto las figuras, y los que se lo creían, se pegaban bofetones por una fecha así y Valencia, su plaza de toros, no era como la Vetusta de Clarín a la hora de la siesta. Y así, acomodado, echándose la siesta, anda el toreo. Vino a despertarlo un rato Julio Norte sobre la bocina abriendo la puerta grande de Valencia por arrojo y decisión, y más adelante ya veremos.

Cuatro mil y pico en los tendidos -¿en serio?- anunciaron en el luminoso. ¿No hay tres matadores que metan 8.000 un 16 de marzo en Valencia? Venga va. Bueno, a una media 60 o 70 euros la entrada, tal vez no. Y la clientela fija, encima, mosca.

Total, que Julio Norte abrió la puerta grande en la segunda novillada de Fallas… ¡un 16 de marzo! El tercero de la tarde bajó la presentación. Más flaco que los anteriores, pero cuando se estira saca precioso cuello. Julio Norte, que lo recibió por faroles de rodillas, comenzó igual, pero con el cambiado por la espalda en los medios. Dejó lucir al toro en la primera parte de la faena, dando distancia, para luego recotarla y abrochar una buena tanda con arrucina de remate. Se encontró fácil con el noblón fuenteymbro. Trasera y caída la estocada definitiva. Una oreja.

El sexto se lidió como sobrero. Tras enseñar valor de capa con largas y quites de frente por detrás, Julio Norte despertó a la tarde de la siesta a las dos horas y media de festejo: brindó a El Soro, sonó la consecuente diana floreada y en un intento de farol de rodillas Norte fue arrollado por el tren que era el sobrero castaño y liviano de Fuente Ymbro llamado Labrador. Norte se levantó entero e hizo faena animosa, mejor en redondo, siempre al ataque, y la remató de pinchazo y buena estocada. Julio Norte cortó la oreja justita que el presidente concedió sobre la bocina que le abría la puerta grande. 

Volvamos al principio. El primer novillo de Valencia era el toro de Castellón ayer. Juan Alberto Torrijos anduvo con suficiencia impropia, aunque tal vez no fuera esa la actitud necesaria. El desarme inicial al intentar un cambiado no le descompuso. Siguió en su idea y fue capaz de correr la mano con temple y, sobre todo, aplomo. Cuando el Fuente Ymbro se ralentizaba y parecía que se iba a parar en mitad de la suerte, Torrijos no se movía ni un pelo y tiraba con la muleta. Hubo momentos de transmisión y luego un alargue innecesario. Pinchazo y dos descabellos.

Manso y basto, el castaño cuarto confirmó que Torrijos no se había llevado el lote. Solvente y capaz otra vez, se estrelló con una embestida que no quiso, cada vez más parada.

Julio Méndez dejó como primera impresión la de estar ante un novillero. Así, en el vibrante descorche atacó por chicuelinas y de rodillas con una larga. En el quite se pegó un atracón por gaoneras el otro Julio, Norte. El novillo tenía nervio y empuje para más. Pero Méndez redujo todos las terrenos para montarse encima. No espacios, no distancias. Otro atragantón: miren cuánto valor. Pinchazo y estocada atravesada. El quinto manseó en exceso y acabó aculado en tablas.

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