LA INSULTANTE SUFICIENCIA DE ROCA REY

Llenazo en Castellón. Magdalena festa plena, más plena que nunca. Apreturas. Los toreros aparecieron por la plaza cuando sólo faltaban 15 minutos para las cinco y con cinco minutos de retraso arrancó el paseíllo. Además hubo homenaje al doctor Gustavo Traver. Total, que a falta de 10 minutos para las ocho, tras tres horas menos diez minutos de espectáculo, doblaba el último y Roca Rey se coronaba, insultante, un día más, y El Fandi le acompañaba en la salida a hombros. Auténtico agitador de las masas Roca Rey, embelesador de embestidas, hoy casi que con la gorra con una corridita.

Los de Juan Pedro Domecq fueron una colección de ejemplares anovillados, escasos de cara y trapío, sin remate alguno, la casta justa y la edad casi que recién cumplida. Ahora que llegaban las figuras, uno se acordaba de la corrida de Adolfo Martín que abrió la Magdalena. 14 puyazos sumó aquella. Hoy los juampedros, seis picotazos. Pero los orejeros dirán que hoy se cortaron seis orejas.

Con esta materia arrasó el peruano Andrés Roca Rey y eso que su lote no fue ni mucho menos el mejor. Su tarde no tuvo ninguna fisura. Derrochó un absoluto convencimiento en el dominio de la escena. Su presencia en los momentos clave; el pulso y temple para hacer romper las embestidas y ahondar en ellas; el valor para ajustarse, atornillarse a la arena y aguantar; la riqueza de recursos y la eléctrica conexión con los tendidos. Eso es fundamental y siempre lo tuvieron las grandes figuras del toreo.

El primero de Roca Rey se llama ‘Ordinario’. Muy en juampedro. Sueltas las carnes y ligeramente levantado. La expresión es anovillada. Roca Rey le enjaretó un saludo por chicuelinas con remates ligados a una mano. Su suficiencia empezaba a insultar. Ya se podía haber puesto a torear en redondo. Un picotazo trasero y desastroso tercio de banderillas. La cuadrilla no progresa como el peruano.

El quite por gaoneras fue a cámara lenta y sin mover una zapatilla. Una le pasó rozando las medias. Ni así se mueve. El remate a una mano, otra vez, se convierte en un maravilloso pase de pecho hasta la hombrera contraria que pone la plaza en pie.

El ansia por empezar. La gente entregada. El brindis, la ovación. El inicio de rodillas en redondo sin más probaturas. La embestida ralentizada. El cambio mano sin levantarse. La puesta en escena y los tiempos para el toro. Las series profusas y la alegría del animal. Es a partir del tercero y cuarto de cada serie cuando se profundiza el muletazo, surge el olé y Roca Rey se impone. Agradecido el toro, imponente Roca Rey. Y mejor todavía al natural. Reunido y encajado. El pulso y la hondura, sujeta la embestida, almíbar en sus manos. Solo en sus manos. La largura en el trazo y la apuesta por ahí, por la izquierda. A partir del tercero, la profundidad. El tal ‘Ordinario’ se entregaba a Roca Rey. Fue toda una demostración de suficiencia. El final arrollador pegado a tablas. El espadazo y las dos orejas. El imperio de Roca Rey sigue avanzando.

Con el sexto escribió otro guión, sacó otros recursos, pero idéntica autoridad. El castaño ‘Mecenas’ era el mayor de la corrida por edad. De diciembre de 2014. Su comodidad era excesiva. Abrocha incluso los pitoncitos. El picotazo de rigor. Sujetar y basta. Pero en el quite se desbocaría RR. Por chicuelinas y tafalleras. Lento e impávido. La cogida en el remate. Una zancadilla; el torero a merced. El ¡ay! Pero nada, sin consecuencias. Se levanta y responde con otro por quite por caleserinas. La plaza se agita asombrada ante la raza del peruano.

El toro no tiene fondo. Intenta romperlo adelante. Pronto se le para e inventa un arrimón con los pitones llegando a los muslos. Ni un paso atrás en Roca Rey. Otro espadazo y una oreja para el héroe de las masas.

El Fandi también ha salido por la puerta grande con una y una. Especialmente animoso. Se fue a portar gayola en sus dos toros. El primero pasó de él, pero lo espero en los medios. ‘Niveo’ se llamaba. El masculino de la cremita. Un zapato, la mar de guapo, más aún cuando galopaba. Y galopó y mucho. Recital capotero de Fandila. Una larga, verónicas de rodillas, galleo por chicuelo, las lopecinas, una media de rodillas, la serpentina. Y todavía quedaban las banderillas. Un portento. Dos de la moviola recorriendo el anillo como si de un caballo de rejoneo se tratase. Hasta cuatro pares y el precioso galope de ‘Niveo’. A la muleta le llegó muy justo el fondo y acabó como encogido. Fue una oreja por la parafernalia de los primeros tercios.

El Fandi se fue otra vez a porta gayola en el cuarto. Terciado el juampedro. Alto de cruz y la gaita excesivamente arriba. Por detrás va sin remate. Un par de verónicas lentas de El Fandi ya dejan ver el poco fondo y escasa clase del animal. El Fandi se lleva la faena al sol y entre el geniecillo de ‘Romero’ y los ánimos infatigables de El Fandi se mueve aquello a media altura. Los rodillazos y desplantes ponen el resto, la galería se viene arriba y una casi entera basta para pasear una oreja tras aviso, que le abría la puerta grande.

José María Manzanares reaparecía tras causar baja en los primeros compromisos de su temporada. El ciático y las malditas lumbalgias le obligaron a pasar por quirófano. Por Castelló pasó a medio gas con un buen lote. ‘Presumido’, su primero, no presume, precisamente, de trapío. Muy anovillado, antes del peto ya se derrumbaba de atrás y después del buen puyazo se daba una voltereta tremenda. La cuadrilla de Manzares pilota a la perfección el tercio de banderillas. La brega y los tres pares reunidos en una moneda de 50 céntimos.

Ritmo, humillación y debilidad. La faena no transmite. Las calidades del animal no bastan, demasiada nobleza edulcorada. Manzanares lo hace casi todo por la diestra. Muy embebida la embestida en los vuelos, pero con una velocidad de más. Los remates son más forzados y el animalito pierde las manos. Por la bondad, intenta matarlo a recibir y lo pincha dos veces antes de la estocada a volapie.

El quinto es ‘Rebujino’, anovillado y de cara paupérrima. Hay dos rondas sobre la diestra comiéndose la muleta por abajo en la que se vislumbra al Manzanares de siempre. En la tercera se le mete por dentro y ya no hay tanta intensidad ni gobierno. Con la zurda fluye desigual, la faena se encierra y un espadazo lo rubrica. La oreja tal vez sabe a poco, pero el público lo celebró igual.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Castellón, 29 de marzo de 2019. Sexta de la Feria de la Magdalena. Toros de Juan Pedro Domecq anovillados y nobles en general para El Fandi (oreja y oreja tras aviso), José María Manzanares (silencio y oreja) y Roca Rey (dos orejas y una oreja). Lleno.

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